El hierro es un micronutriente esencial: imprescindible para el transporte de oxígeno, la producción de energía celular y muchas reacciones bioquímicas. Pero su regulación es sumamente delicada, porque tanto su exceso como su deficiencia pueden causar problemas severos.
Aquí desgranaremos cómo funciona el metabolismo del hierro en el cuerpo humano, qué mecanismos regulan su absorción, transporte, almacenamiento y reciclado, y cómo las alteraciones en este ciclo generan enfermedades comunes como la anemia ferropénica o la sobrecarga de hierro.
1. Visión general del metabolismo del hierro
El metabolismo del hierro comprende el conjunto de procesos que controlan la captación, distribución, almacenamiento y reutilización del hierro en el organismo.
El cuerpo humano contiene entre 3 y 5 gramos de hierro. No existe un mecanismo activo de excreción, así que la regulación depende casi exclusivamente de la absorción intestinal. Cada día se reciclan aproximadamente 20-25 mg de hierro y sólo se pierden entre 1 y 2 mg, que deben reponerse mediante la alimentación.
2. Fases del metabolismo del hierro
Absorción intestinal
La absorción ocurre principalmente en el duodeno. El hierro en los alimentos puede ser hemo (más biodisponible, presente en carne) o no hemo (presente en vegetales). Este último necesita ser transformado a una forma absorbible antes de entrar a las células del intestino.
Una vez absorbido, el hierro puede almacenarse dentro de la célula o exportarse hacia la sangre mediante proteínas especializadas.
Transporte
En la sangre, el hierro se transporta unido a una proteína llamada transferrina, que lo lleva a las células que lo necesitan, especialmente las que producen glóbulos rojos.
Utilización celular
Dentro de las células, el hierro participa en la formación de hemoglobina, enzimáticas mitocondriales y otras funciones celulares esenciales.
Almacenamiento
Cuando no se necesita de inmediato, el hierro se almacena principalmente en el hígado, bazo y médula ósea en forma de ferritina o hemosiderina.
Reciclado
La mayor parte del hierro se reutiliza: los glóbulos rojos viejos son degradados por los macrófagos, que liberan el hierro para volver a usarlo.
3. Regulación: la hormona hepcidina
La hepcidina, producida en el hígado, es la hormona que regula la entrada de hierro al torrente sanguíneo. Cuando hay exceso de hierro, la hepcidina bloquea su absorción y liberación desde los depósitos celulares. Cuando hay necesidad, la hepcidina disminuye, facilitando la entrada de hierro al sistema.
Esta hormona es clave para mantener el equilibrio, y su desregulación está implicada en varias enfermedades.
4. Factores que influyen en el metabolismo del hierro
Existen factores dietéticos que modulan cuánto hierro absorbemos:
- Factores que dificultan la absorción: fitatos (presentes en cereales), oxalatos, polifenoles (como los del té y el café), calcio.
- Factores que la favorecen: vitamina C, presencia de carne, ácido cítrico.
También hay factores fisiológicos: el embarazo, el crecimiento, la menstruación o el ejercicio pueden aumentar la demanda de hierro y modificar su absorción.

5. Trastornos relacionados con el metabolismo del hierro
Deficiencia de hierro
Es la causa más común de anemia. Puede deberse a una dieta pobre, pérdidas sanguíneas o problemas de absorción. Sus síntomas incluyen fatiga, debilidad, palidez y baja concentración.
Sobrecarga de hierro
Ocurre cuando el cuerpo acumula más hierro del necesario, lo que puede dañar órganos vitales. A menudo es genética, como en la hemocromatosis, y requiere tratamiento para eliminar el exceso.
Anemia por enfermedades crónicas
En situaciones inflamatorias prolongadas, el cuerpo restringe el uso del hierro mediante un aumento de la hepcidina. Aunque hay hierro en el cuerpo, no está disponible para formar nuevos glóbulos rojos, lo que causa una anemia funcional.
6. Cómo cuidar tu metabolismo del hierro
Para mantener un buen equilibrio de hierro:
- Incluye fuentes de hierro hemo (carnes) y no hemo (legumbres, vegetales de hoja verde).
- Combina los alimentos ricos en hierro con vitamina C para mejorar su absorción.
- Evita tomar café o té justo después de las comidas si necesitas mejorar tus niveles.
- Consulta a un profesional si presentas síntomas de anemia o si sospechas de sobrecarga.
Conclusión
El metabolismo del hierro es un proceso complejo y esencial para la salud. Su equilibrio permite que el oxígeno llegue a todas las células del cuerpo, que se generen enzimas vitales y que el sistema inmunológico funcione correctamente. Tanto su déficit como su exceso pueden tener consecuencias importantes, por lo que es clave entender cómo funciona y cómo cuidarlo desde la alimentación y la salud general.


